“Pensé que la parte más difícil sería encontrar trabajo, pero lo más retador fue sentirme solo. Conectar con un especialista que entendía mi cultura y mi experiencia migratoria me dio un espacio seguro para ordenar todo lo que estaba sintiendo.”
Me siento escuchada, no siento que me juzgan por llorar, puedo decir lo que sea y está bien. Me gusta descubrir nuevas formas de comprender mis emociones.