Siempre duele pensar “debí haber empezado mi terapia antes”, pero es un paso que hay que dar. Las incertidumbres no van a desaparecer, pero espero tener mas calma para afrontarlas.
Siendo la primera sesión, me sentí con la plena confianza y tranquilidad de contarle todo, sin ningún tipo de reparo. Tiene la disposición de escucharte, sin interrumpirte, sin juzgar. Es como hablar con alguien a quien conoces hace mucho tiempo.
Siento que el apoyo y guía que mi psicóloga me da es un acompañante que no sabía que necesitaba pero que ahora quiero en mi vida. Agradezco cada sesión que tengo.