Siempre duele pensar “debí haber empezado mi terapia antes”, pero es un paso que hay que dar. Las incertidumbres no van a desaparecer, pero espero tener mas calma para afrontarlas.
Me sentí en un lugar seguro, dónde me conocen y puedo conectar, sin sentirme forzado ni olvidado, a pesar de que tuve que suspender mis sesiones durante un tiempo.