“Sentía que tenía que demostrar que haber migrado había sido la decisión correcta. Esa presión me generaba ansiedad constante. Las sesiones me ayudaron a quitarme ese peso y a reconocer que no todo tiene que resolverse de inmediato.”
Me siento escuchada, no siento que me juzgan por llorar, puedo decir lo que sea y está bien. Me gusta descubrir nuevas formas de comprender mis emociones.