“Vivir en el extranjero cambió muchas cosas en mi vida, incluso cómo me sentía conmigo misma. Con Selia pude hablar sin traducir lo que estaba viviendo y eso marcó la diferencia. Me ayudó a entender que adaptarse también implica procesar emociones.”
Me sentí en un lugar seguro, dónde me conocen y puedo conectar, sin sentirme forzado ni olvidado, a pesar de que tuve que suspender mis sesiones durante un tiempo.