Conoce a 5 mujeres psicólogas famosas que transformaron la psicología: Loftus, Ainsworth, Horney, Gilligan y Rodrigo. Sus aportes cambiaron la terapia moderna.
¿Qué pasa cuando solo la mitad de la humanidad decide qué es "normal" en la mente humana? Durante décadas, la psicología se construyó desde miradas predominantemente masculinas. Las teorías, los experimentos, las conclusiones: todo filtrado por una experiencia parcial del mundo. Pero hubo mujeres psicólogas famosas que cuestionaron esos marcos, ampliaron las preguntas y cambiaron lo que hoy entendemos sobre la memoria, el apego, la moral y la práctica terapéutica. Cada 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia nos recuerda esas contribuciones. Pero estas cinco historias trascienden cualquier efeméride. Son historias que explican por qué la terapia que recibes hoy se parece tan poco a la de hace cincuenta años.
En Resumen
Lo que encontrarás en este artículo:
- Cinco mujeres psicólogas famosas cuyos aportes transformaron áreas completas de la ciencia: memoria, apego, ética, psicoanálisis y psicología en Latinoamérica
- Por qué la perspectiva de género en la investigación científica no es un tema político, sino una condición para entender mejor la salud mental
- Cómo los aportes de estas mujeres impactan directamente la terapia que recibimos hoy
La psicología como ciencia: ¿construida para quién?
La psicología como disciplina formal nació a finales del siglo XIX, en universidades donde las mujeres no podían matricularse. Las primeras generaciones de investigadores eran casi exclusivamente hombres, y eso moldeó las preguntas que se hacían, las muestras que estudiaban y las conclusiones que publicaban. No porque fueran malintencionados, sino porque la ciencia refleja el contexto de quien la produce.
A principios del siglo XX, las mujeres que lograban formarse en psicología enfrentaban negación de títulos, rechazo en publicaciones y exclusión de posiciones académicas. Muchas contribuyeron durante años sin reconocimiento formal.
Pero fueron precisamente quienes estaban fuera del canon las que hicieron las preguntas que faltaban. Preguntas sobre cómo se forman los vínculos, sobre si la memoria es confiable, sobre si la moralidad tiene una sola forma. Y esas preguntas cambiaron todo.
Elizabeth Loftus: la mujer que demostró que la memoria miente
El experimento que cambió los tribunales
Elizabeth Loftus (nacida en 1944) se doctoró en psicología matemática en la Universidad de Stanford en 1970. Desde entonces, dedicó su carrera a una idea incómoda: la memoria no funciona como una grabadora. Es una reconstrucción. Y puede ser manipulada.
Su investigación sobre el efecto de la desinformación (misinformation effect) demostró que la información recibida después de un evento puede alterar el recuerdo del evento mismo. Preguntas formuladas de una manera u otra cambiaban lo que las personas "recordaban" haber visto en accidentes automovilísticos.
Pero el experimento que la hizo famosa fue la técnica del "perdido en el centro comercial" (lost in the mall). Loftus y su equipo implantaron en participantes el recuerdo falso de haberse perdido en un centro comercial de niños. Alrededor del 20% de los participantes aceptaron el recuerdo falso como propio, según publicó en Scientific American en 1997. Algunos incluso lo embellecieron con detalles vívidos al contarlo.
El impacto fue enorme. Los tribunales dejaron de considerar los testimonios de testigos oculares como evidencia infalible. Loftus ha participado como experta en más de 300 casos legales, incluyendo algunos de los más mediáticos en Estados Unidos. A lo largo de su carrera ha publicado más de 600 artículos científicos y más de 20 libros, y fue elegida miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU.
Lo que nos enseña sobre la terapia en línea hoy
El trabajo de Loftus tiene implicaciones directas para la práctica terapéutica. Si la memoria es maleable, abordar el trauma requiere rigor y cuidado: no se trata de "recuperar" recuerdos perdidos, sino de trabajar con la experiencia emocional sin forzar narrativas que podrían ser construcciones del presente.
Nuestros especialistas en Selia trabajan con la memoria emocional desde este enfoque: acompañar sin imponer, explorar sin fabricar.
Mary Ainsworth: la arquitecta de la teoría del apego
La situación extraña y los estilos de apego
Mary Ainsworth (1913-1999) nació en Ohio y creció en Canadá. Se formó en psicología en la Universidad de Toronto, donde completó su doctorado. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en el Ejército canadiense, alcanzando el rango de mayor.
Todo el mundo conoce la teoría del apego de John Bowlby. Menos personas saben que fue Ainsworth quien la convirtió en ciencia medible. En los años 70, diseñó un procedimiento llamado "la situación extraña" (Strange Situation): una secuencia de ocho episodios de unos tres minutos cada uno en la que se observa cómo reacciona un bebé cuando su cuidador principal se va y regresa.
A partir de estos estudios, Ainsworth identificó tres estilos de apego: seguro, ansioso-ambivalente y evitativo. Más tarde, la investigadora Mary Main añadió una cuarta categoría, el apego desorganizado. Ainsworth también introdujo el concepto de sensibilidad del cuidador, la capacidad de interpretar y responder adecuadamente a las necesidades del bebé, como factor clave en la formación del apego.
El apego hoy: por qué importa en cada relación
Lo que Ainsworth descubrió sobre bebés y sus cuidadores se aplica hoy a relaciones adultas, terapia de pareja y comprensión de patrones emocionales. La teoría del apego es una de las herramientas más utilizadas en terapia individual con un especialista y en procesos de terapia de pareja.
¿Te has preguntado por qué reaccionas de cierta forma cuando alguien se distancia? ¿Por qué ciertos vínculos afectivos te generan calma y otros ansiedad? Las respuestas, en buena parte, están en lo que Ainsworth investigó hace más de cinco décadas.
Karen Horney: la que se atrevió a contradecir a Freud
Más allá de la "envidia del pene"
Karen Horney (1885-1952) nació en Alemania y se formó como psicoanalista en una época en la que el psicoanálisis era territorio de Freud. Y Horney no tuvo problema en decirle a Freud que estaba equivocado.
Su objeción más conocida: la teoría de la "envidia del pene". Horney argumentó que los sentimientos de inferioridad en las mujeres no tenían raíces biológicas, sino culturales. Eran el resultado de vivir en sociedades que limitaban sus oportunidades y libertades. Incluso invirtió el concepto, sugiriendo que los hombres podían experimentar "envidia del útero" por la capacidad femenina de dar vida.
Horney propuso que la neurosis tiene raíces en las relaciones tempranas y en el entorno cultural, no solo en impulsos biológicos como sostenía Freud. Desarrolló el concepto de ansiedad básica: un sentimiento profundo de desamparo e inseguridad que surge cuando un niño siente que el mundo no es un lugar seguro. Esa ansiedad, según Horney, genera tres respuestas: moverse hacia los demás (buscar amor y aprobación), alejarse de ellos (aislarse) o moverse contra ellos (competir y dominar).
La huella de Horney en la psicología humanista
Abraham Maslow reconoció a Horney como una influencia directa en su trabajo y la consideró una de las fundadoras de la psicología humanista. Su énfasis en la autorrealización como meta de la vida anticipó ideas que Maslow desarrollaría después en su famosa jerarquía de necesidades.
El legado de Horney está en cada enfoque terapéutico que mira a la persona completa y su contexto, no solo sus síntomas. El coaching emocional, por ejemplo, hereda esa mirada: una psicología menos centrada en la patología y más interesada en las relaciones humanas y el crecimiento personal.
Carol Gilligan: otra voz, otra ética
In a Different Voice y la ética del cuidado
Carol Gilligan (nacida en 1936 en Nueva York) se doctoró en psicología social en Harvard en 1964 y fue nombrada la primera profesora titular de la cátedra Patricia Albjerg Graham de Estudios de Género en esa universidad. En 1996, la revista Time la incluyó entre las 25 personas más influyentes de Estados Unidos.
Su aporte más conocido nació de una observación directa: Lawrence Kohlberg, su colega en Harvard, había desarrollado una influyente teoría del desarrollo moral. Pero sus estudios usaban muestras predominantemente masculinas. Cuando las mujeres y las niñas no alcanzaban los "niveles más altos" de moralidad según su escala, Kohlberg concluía que su desarrollo moral era inferior.
Gilligan vio el problema de otro modo. En su libro In a Different Voice (1982), argumentó que la moralidad no tiene una sola forma. El modelo de Kohlberg valoraba la justicia abstracta y los principios universales, un modo de razonamiento más frecuente en hombres. Pero las mujeres tendían a pensar la moralidad desde las relaciones, la responsabilidad y el cuidado. No era un nivel inferior. Era una voz diferente.
Lo que cambia cuando escuchamos todas las voces
La ética del cuidado que Gilligan propuso transformó campos enteros: psicología, filosofía, educación, bioética. Trajo al centro una idea que los enfoques terapéuticos actuales han integrado: la experiencia relacional importa. La salud mental no se entiende solo desde los síntomas individuales, sino desde el tejido de relaciones en el que cada persona vive.
Mercedes Rodrigo: la psicóloga que cruzó el Atlántico para transformar Latinoamérica
De Madrid a Bogotá: la institucionalización de la psicología
Mercedes Rodrigo Bellido (1891-1982) nació en Madrid y fue la primera mujer española en recibir formación específica en psicología. En 1920, una beca le permitió estudiar en el Instituto Jean-Jacques Rousseau y en la Universidad de Ginebra, donde trabajó con Édouard Claparède y Jean Piaget, dos de los psicólogos más influyentes de la época.
De regreso en España, se dedicó a la psicotecnia y la orientación profesional. Pero la Guerra Civil cambió el rumbo de su vida. En 1939, con la victoria franquista, Rodrigo cruzó la frontera hacia Francia, pasó un tiempo en Ginebra con Piaget y finalmente aceptó la invitación de Agustín Nieto Caballero, rector de la Universidad Nacional de Colombia, para organizar los servicios de psicotecnia en esa institución.
Lo que hizo en Colombia fue mucho más que un trabajo administrativo. En 1947 impulsó la creación del Instituto de Psicología Aplicada en la Universidad Nacional de Colombia, el primer programa de formación en psicología de América del Sur. Adaptó pruebas psicológicas, desarrolló exámenes de admisión para la Escuela de Medicina y ofreció orientación psicológica a estudiantes.
La psicología latinoamericana le debe mucho
Hoy, la Cátedra Colombiana de Psicología Mercedes Rodrigo, organizada por la Asociación Colombiana de Facultades de Psicología, lleva su nombre como reconocimiento a quien sembró las bases de la disciplina en la región.
Cuando una persona en Colombia, México o Argentina accede a terapia en línea, está recogiendo un fruto que Mercedes Rodrigo ayudó a plantar. La profesionalización de la psicología en Latinoamérica tiene su punto de partida en el trabajo de una mujer que llegó al continente huyendo de una guerra, con una maleta y la convicción de que la ciencia de la mente podía mejorar vidas.
Por qué importa: diversidad en ciencia, diversidad en cómo entendemos la mente
Hay un hilo que conecta las cinco historias de este artículo. No es solo que estas mujeres hicieron buena ciencia a pesar de los obstáculos. Es que los obstáculos, paradójicamente, las llevaron a hacer preguntas que nadie más hacía.
Loftus cuestionó algo que todos daban por sentado: que la memoria es confiable. Ainsworth convirtió una teoría intuitiva sobre el apego en ciencia medible. Horney dijo que Freud estaba equivocado sobre las mujeres, y tenía razón. Gilligan demostró que la moralidad tiene más de una voz. Rodrigo llevó la psicología a un continente entero.
Quien investiga nunca está separado de su contexto. La experiencia, el género y la cultura influyen en las preguntas que se hacen y en las respuestas que se validan. Reconocer esto no debilita la ciencia. La hace más completa y más humana.
En la experiencia de los especialistas de Selia, cuando una persona encuentra un terapeuta que entiende su contexto (cultural, de género, de vida), el proceso terapéutico se transforma. No es lo mismo recibir atención genérica que sentirte comprendido en tu particularidad. Esa diferencia tiene raíces en lo que estas mujeres pioneras en psicología defendieron: que la diversidad en quienes practican y estudian la ciencia produce una comprensión más rica de la salud mental.
Más que un homenaje, reconocer a estas mujeres que cambiaron la psicología es una invitación a pensar qué pasa cuando la ciencia incluye todas las voces. La respuesta está en cada sesión de terapia que reconoce la complejidad de quien se sienta del otro lado.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué hay tan pocas mujeres reconocidas en la historia de la psicología?
Durante décadas, las mujeres enfrentaron barreras para acceder a universidades, publicar investigaciones y ocupar cargos académicos. Muchas contribuyeron de forma notable pero fueron invisibilizadas por un sistema que priorizaba las voces masculinas. La situación ha cambiado: hoy, la mayoría de profesionales de psicología en Latinoamérica y muchos otros países son mujeres.
¿Existe un sesgo de género en la investigación psicológica actual?
Aunque la representación ha mejorado, algunos estudios señalan que ciertos sesgos persisten en la selección de muestras, en la interpretación de resultados y en qué líneas de investigación reciben financiamiento. La diversidad en los equipos de investigación ayuda a reducir estos sesgos y producir conocimiento más completo.
¿Cómo influye la perspectiva de género en la terapia psicológica?
Un enfoque sensible al género permite a los terapeutas comprender mejor las experiencias particulares de cada persona. No se trata de tratar diferente a hombres y mujeres, sino de reconocer que el contexto social y cultural moldea la experiencia emocional, las expectativas y la forma en que cada quien pide (o evita pedir) ayuda.
¿La terapia online puede tener perspectiva de género?
Depende del profesional, no del formato. En plataformas como Selia, los especialistas en salud mental están formados para acompañar a cada persona desde su contexto particular, incluyendo aspectos de género, cultura y experiencia de vida. El formato online no limita la sensibilidad del abordaje terapéutico.
¿Qué mujeres están transformando la psicología en Latinoamérica hoy?
Hay muchas psicólogas e investigadoras latinoamericanas haciendo aportes valiosos en neurociencia, psicología social, salud mental comunitaria y terapia online. La profesionalización que inició Mercedes Rodrigo ha crecido de forma exponencial, y hoy la mayoría de profesionales de salud mental en la región son mujeres que continúan expandiendo los límites de la disciplina.
Preguntas diferentes, ciencia más completa
Estas cinco mujeres no pidieron permiso para hacer ciencia. Cuestionaron lo establecido, expandieron las preguntas y transformaron lo que hoy entendemos sobre la mente humana. Desde la fragilidad de la memoria hasta la forma en que nos vinculamos con otros, desde la crítica al psicoanálisis hasta la llegada de la psicología a Latinoamérica, sus aportes están presentes cada vez que alguien entra a una sesión de terapia.
La diversidad en la ciencia no es un gesto simbólico. Es condición necesaria para entender la complejidad de la salud mental. Y si tú sientes que necesitas un espacio para hacerte preguntas distintas sobre tu vida, tus emociones o tus relaciones, un proceso terapéutico puede ser ese espacio. Hay más de 500 especialistas disponibles para acompañarte, con la sensibilidad y la calidez que mereces.
Nota importante: Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza el consejo de un profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas que afectan tu vida diaria, te recomendamos consultar con un especialista.






