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Hay algo que muchas personas no saben cuando ven una marcha del orgullo llena de colores, música y celebración: todo eso empezó como una protesta. No como una fiesta, sino como una resistencia. El Pride nació de la rabia y del hartazgo de una comunidad que ya no estaba dispuesta a aceptar la persecución en silencio.
Hoy, el mes del orgullo LGBTQ+ es las dos cosas al mismo tiempo — celebración y memoria, alegría y reclamo. Entender de dónde viene no opaca la festividad; al contrario, le da peso, significado y una razón mucho más profunda para participar.