





“Sentía que tenía que demostrar que haber migrado había sido la decisión correcta. Esa presión me generaba ansiedad constante. Las sesiones me ayudaron a quitarme ese peso y a reconocer que no todo tiene que resolverse de inmediato.”
“Pensé que la parte más difícil sería encontrar trabajo, pero lo más retador fue sentirme solo. Conectar con un especialista que entendía mi cultura y mi experiencia migratoria me dio un espacio seguro para ordenar todo lo que estaba sintiendo.”
“Vivir en el extranjero cambió muchas cosas en mi vida, incluso cómo me sentía conmigo misma. Con Selia pude hablar sin traducir lo que estaba viviendo y eso marcó la diferencia. Me ayudó a entender que adaptarse también implica procesar emociones.”