Trastornos alimenticios y autoestima: la conexión

Descubre cómo los trastornos alimenticios y la autoestima están conectados, qué señales debes reconocer, y cómo la terapia puede ayudarte a recuperarte.

Artículo revisado por nuestro equipo de redacción clínica
Última actualización:
12/2/26

Contar calorías, evitar el espejo, castigarte después de comer. Si tu relación con la comida se siente como una pelea constante, probablemente no es solo "un tema de alimentación". Tiene que ver con cómo te sientes contigo misma.

La conexión entre trastornos alimenticios y autoestima es bidireccional: la autoestima baja puede ser un detonante, y el trastorno alimentario la refuerza. Un ciclo que se alimenta solo y del que cuesta salir sin apoyo.

Este artículo no es una lista de síntomas. Vamos a hablar de lo que pasa emocionalmente cuando tu autoestima y tu alimentación están enredadas, y de cómo la terapia y la nutrición consciente pueden ayudarte a romper ese ciclo.

En Resumen

Lo que encontrarás en este artículo:

  • Cómo se conectan la autoestima baja y los trastornos alimenticios (y por qué uno refuerza al otro)
  • Los tipos de TCA que existen más allá de la anorexia y la bulimia, incluyendo los que rara vez se diagnostican
  • Señales de que tu autoestima puede estar afectando tu forma de comer
  • Cómo la terapia psicológica y el acompañamiento nutricional pueden ayudarte a reconstruir tu relación con la comida y con tu cuerpo

La conexión entre autoestima y trastornos alimenticios

Cuando una persona no se siente suficiente, el cuerpo se convierte en el lugar donde se deposita toda esa insatisfacción. La investigación en salud mental ha mostrado que la autoestima baja es uno de los factores de riesgo más consistentes para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria (TCA).

Funciona así: te sientes mal contigo misma, entonces intentas controlar lo único que sientes que puedes controlar, la comida. Restringes, compensas, te castigas. Y por un momento sientes que recuperas algo de poder... pero después llega la culpa, la vergüenza, y la autoestima cae todavía más. Es un ciclo que se retroalimenta.

Nuestros especialistas han observado que muchas personas llegan a terapia sin saber que lo que sienten tiene nombre. Creen que son "exageradas" o que les falta disciplina, cuando lo que realmente pasa es que su relación con la comida se volvió una forma de gestionar emociones que no saben cómo manejar de otra manera.

Si te reconoces en esto, no eres vanidosa ni débil. Es una respuesta emocional que muchas personas experimentan, y hay formas de salir de ese ciclo con el acompañamiento adecuado.

Más allá de la anorexia y la bulimia: los trastornos que no siempre se ven

Cuando pensamos en trastornos alimenticios, las imágenes que nos vienen a la mente suelen ser extremas. Pero la realidad de los TCA es mucho más amplia y silenciosa de lo que creemos.

Anorexia nerviosa

La anorexia no siempre "se ve". Existe una creencia de que solo afecta a personas con un peso muy bajo, pero personas de cualquier talla pueden experimentar restricción alimentaria severa y miedo intenso a ganar peso. Muchas veces pasa desapercibida porque la persona "se ve bien" según los estándares de quienes la rodean.

Bulimia nerviosa

La bulimia se caracteriza por episodios de ingesta seguidos de conductas compensatorias. Lo que pocas personas entienden es que la vergüenza y el secreto son parte central de la experiencia. La autoestima queda atrapada en un vaivén constante entre el descontrol y la compensación.

Trastorno por atracón

Es el trastorno alimentario más común y, al mismo tiempo, el que menos se diagnostica. Involucra episodios recurrentes de comer grandes cantidades de alimento con una sensación de pérdida de control, acompañados de angustia. No hay conductas compensatorias, pero sí mucha culpa y autoexigencia después.

Alimentación restrictiva y ortorexia

No todos los TCA tienen un nombre formal en los manuales de diagnóstico. Hay personas que viven obsesionadas con "comer limpio" o que eliminan grupos enteros de alimentos por miedo. Estas conductas también afectan la autoestima y la calidad de vida, aunque no siempre se reconozcan como un problema.

Algo que vale la pena tener claro: los trastornos alimenticios no tienen "un aspecto físico". Personas de cualquier peso, género y edad pueden experimentarlos. Si algo de lo que leíste te suena familiar, un especialista puede ayudarte a entender tu relación con la comida. En Selia puedes hablar con un psicólogo a través de terapia individual online o con un nutricionista online desde donde estés.

El papel de la cultura de la dieta y las redes sociales

No vivimos en el vacío. La forma en que nos sentimos con nuestro cuerpo está moldeada por todo lo que nos rodea, y en Latinoamérica eso incluye presiones muy específicas.

Los comentarios familiares sobre el peso son parte de la cultura. "Estás más gordita", "¿Ya comiste?", "Deberías cuidarte más". Muchas veces vienen del cariño, pero el impacto en la imagen corporal y la autoestima puede ser profundo, sobre todo cuando se reciben desde la infancia.

A eso se suma una cultura de la dieta que premia la restricción, que celebra el "antes y después" y que vende el mito de que un cuerpo diferente te hará más feliz. Las redes sociales amplifican este mensaje con cuerpos filtrados, rutinas "detox" y contenido que normaliza conductas alimentarias que, en otro contexto, preocuparían a cualquier profesional de salud.

Y aquí viene la trampa: cuando alguien te dice "solo deja de seguir esas cuentas", ignora que el problema no es solo lo que ves en una pantalla. Si ya hay una herida de autoestima, las redes sociales son gasolina sobre un fuego que ya existía. La solución no es tan simple como cerrar una app.

Señales de que tu autoestima está afectando tu alimentación

A veces es difícil distinguir entre "cuidar tu alimentación" y estar atrapada en un patrón que te hace daño. La línea puede ser borrosa, sobre todo cuando la cultura te dice que cierto nivel de obsesión con la comida es "normal".

Estas son algunas señales que merecen atención: evitar reuniones sociales donde haya comida, pensar en lo que vas a comer (o en lo que no vas a comer) de forma constante, y que tu estado de ánimo dependa de lo que viste en el espejo o de lo que dice la báscula.

También está el patrón de castigarte con ejercicio o restricción después de comer "de más", sentir vergüenza o culpa crónica relacionada con tu cuerpo, y la sensación de que tu valor como persona está directamente conectado con tu aspecto físico.

Si reconoces varias de estas señales, el test de conducta alimentaria de Selia puede ser un buen primer paso para entender qué está pasando. No es un diagnóstico, pero te da una orientación sobre si lo que sientes podría beneficiarse de acompañamiento profesional. También puedes tomar el test de autoestima para explorar cómo te sientes contigo misma.

Cómo la terapia puede ayudarte a reconstruir tu autoestima y tu relación con la comida

Salir de un trastorno alimentario no se trata de "comer bien" o de "quererte más". Si fuera así de sencillo, ya lo habrías resuelto. La recuperación es un proceso que involucra entender las emociones que están debajo de la conducta alimentaria, y para eso, el apoyo profesional marca la diferencia.

Terapia cognitivo-conductual (TCC) para TCA

La TCC es una de las formas de terapia con más respaldo para trabajar trastornos alimentarios. Se enfoca en identificar los pensamientos automáticos que tienes sobre tu cuerpo y tu comida ("si como eso, voy a engordar", "no merezco disfrutar de la comida"), y te ayuda a cuestionarlos y transformarlos. No se trata de pensar en positivo, sino de ver esos pensamientos con más claridad y decidir qué haces con ellos.

Terapia de aceptación y compromiso (ACT)

Otra opción que los psicólogos de Selia frecuentemente utilizan es la ACT. Este enfoque no busca eliminar los pensamientos difíciles sobre tu cuerpo. Busca que puedas convivir con ellos sin que te controlen. Aprender que puedes sentir incomodidad con tu imagen y, al mismo tiempo, tomar decisiones que cuiden tu bienestar.

El rol del nutricionista en el proceso

Aquí está lo que muchas personas no saben: la recuperación de un TCA no es solo psicológica. Necesita un componente nutricional. Un nutricionista especializado te acompaña a reconstruir una relación sana con la comida, sin dietas, sin restricciones, desde la alimentación consciente e intuitiva.

En Selia puedes trabajar con un psicólogo y un nutricionista online de forma coordinada. Este enfoque combinado, donde alguien te ayuda con lo emocional mientras otro te ayuda con lo alimentario, es lo que distingue un proceso de recuperación completo. La recuperación no tiene que ser un camino solitario, y con más de 300,000 sesiones realizadas y una valoración de 4.92/5 estrellas, en Selia hay un equipo listo para acompañarte.

Preguntas Frecuentes

¿Los trastornos alimenticios solo afectan a mujeres jóvenes?

No. Los trastornos alimentarios afectan a personas de cualquier género, edad y peso. Aunque históricamente se han asociado con mujeres adolescentes, cada vez se reconoce más que hombres, personas no binarias y adultos de todas las edades también los experimentan. El estigma de que "es cosa de chicas" retrasa que muchas personas busquen ayuda.

¿Se puede tener un trastorno alimenticio sin darse cuenta?

Sí, y es más frecuente de lo que parece. Muchas conductas que la cultura normaliza, como hacer dietas restrictivas constantemente, contar cada caloría o hacer ejercicio para "compensar" lo que comiste, pueden ser señales de un TCA. Cuando la relación con la comida genera angustia constante, merece atención profesional.

¿Cuánto tiempo toma recuperarse de un trastorno alimenticio?

No hay un plazo fijo. La recuperación es un proceso, no un destino con fecha. Depende de la persona, del tipo de trastorno, del tiempo que lleva con esa conducta y del tipo de apoyo que recibe. Lo que sí es claro es que con acompañamiento profesional, la mayoría de las personas logran cambios reales en su relación con la comida y con su cuerpo.

¿La terapia online funciona para trastornos alimenticios?

La terapia online ha demostrado ser una opción accesible y efectiva para muchas personas con TCA. Permite acceder a especialistas desde cualquier lugar, en un espacio donde la persona se siente segura. Para quienes sienten vergüenza de hablar de estos temas en persona, la modalidad online puede hacer que dar el primer paso sea más alcanzable.

¿Puedo mejorar mi autoestima sin terapia?

Hay cosas que puedes hacer por tu cuenta: limitar contenido en redes que te hace sentir mal, rodearte de personas que te valoran por quien eres, y practicar la autocompasión. Pero cuando la autoestima baja está conectada con patrones alimentarios problemáticos, un profesional puede ayudarte a llegar a las capas más profundas que sostienen ese ciclo. A veces, la diferencia entre avanzar y quedarse dando vueltas es tener a alguien que te acompañe. Puedes encontrar un especialista que se ajuste a lo que necesitas.

Tu relación con la comida puede cambiar

Tu relación con la comida y con tu cuerpo está conectada con cómo te sientes contigo misma. Cuando esa relación se rompe, no es un tema de fuerza de voluntad ni de disciplina. Es un tema de salud mental que merece atención y cuidado.

No necesitas estar en un peso extremo ni tener un diagnóstico formal para merecer ayuda. Si algo de lo que leíste resonó contigo, eso ya es información valiosa. Es más común de lo que crees, y hay apoyo disponible.

La recuperación no es lineal y no se ve igual para todas las personas. Pero con el acompañamiento adecuado, tanto psicológico como nutricional, es posible reconstruir una relación más sana con la comida, con tu cuerpo y contigo misma.

Da el siguiente paso hacia tu bienestar emocional.

Agenda tu primera sesión con un psicólogo especializado en ansiedad.

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Un test breve que te ayuda a explorar tu autoestima y entender cómo influye en tu bienestar emocional.

Si tú o alguien que conoces está experimentando una emergencia o una crisis y necesita ayuda inmediata, llama a la línea 192 opción 4 (en Colombia) o dirígete a la sala de emergencia más cercana. Encuentra recursos adicionales para crisis.