Adriana Romero: lo que aprendió tras la ruptura amorosa con Rodrigo Candamil
Tabla de contenidos
- El momento decisivo: pandemia y revisión íntima
- Intentos por sostener, hasta reconocer que ya no sostenía
- El dolor, inevitable; la entrega, opcional
- De separación a relación funcional: por las hijas y la vida compartida
- Aprendizajes para la vida
El momento decisivo: pandemia y revisión íntima
Romero reveló que la pandemia fue un detonante emocional: “No nos habíamos dado cuenta y, cuando nos dimos cuenta, llegó la pandemia, que fue tan dura, y una cantidad de situaciones que sí o sí había que reflexionar. De pronto, antes, el día a día pasaba, pero con la pandemia fue como: míralo, revísalo, entiéndelo”. Esa pausa forzada sacó a la luz tensiones acumuladas, silencios cómplices y una verdad que se resistía a mostrarse.
Esa reflexión no fue instantánea, tampoco fue un camino futbolístico: fue un trayecto que requirió valor para decir “intentemos… pero también basta”.
Intentos por sostener, hasta reconocer que ya no sostenía
Romero recordó que buscaron diferentes caminos: hablar, escucharse, intentar entender. Pero comprendieron que “lo que nos une son nuestras hijas y otras cosas, pero que no son suficientes para ser pareja”. Esa certeza marcó el comienzo de aceptar que el vínculo había cambiado. No fue una caída, sino la elección consciente de permitir que algo deje de ser sin renunciar al amor por la historia vivida.
Ese tipo de claridad emocional es rara. ¿Te ha tocado renunciar a una historia familiar para proteger tu salud emocional?

El dolor, inevitable; la entrega, opcional
Romero fue clara: “Un rompimiento es como una pérdida o una enfermedad. Todas las crisis, todos los momentos críticos de la vida, tienen dolor, y el dolor es inevitable, no lo evites… pero no se hunde, sigue… de pronto el mar se calma y uno empieza a ver la orilla”. Esa metáfora es potente: representa el proceso de duelo, de resistencia, de fortaleza. Reconocer que duele pero que se sobrevive, y que después hay horizonte.
Aprender que el dolor no es sinónimo de derrota es un paso poderoso hacia la sanación emocional.
De separación a relación funcional: por las hijas y la vida compartida
Romero subrayó que su relación actual con Candamil es respetuosa y cercana, con las niñas en el centro: “Obviamente uno no quiere que sus hijos pasen por esto. […] Vamos a aprender de ello. Vamos a saber que en la vida esto puede pasar, que las parejas se pueden separar y seguir queriéndose y respetándose”. Han compartido vacaciones, y no porque lo exijan las circunstancias, sino porque el amor maternal los llama a construir normalidad para ellas.
Ese tipo de vínculo post separación es un acto de inteligencia emocional.
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Aprendizajes para la vida
Lo que Adriana Romero ha enseñado va más allá de una ruptura mediática. Es una lección de:
- Reconocer que el desgaste silencioso puede ser más poderoso que cualquier crisis repentina.
- Entender que el amor y la pareja no siempre caminan de la mano.
- Abrazar el dolor, sin dejar que determine nuestro futuro.
- Construir nuevas formas de vinculación que prioricen el bienestar de todos.
¿Te has encontrado alguna vez en una relación que ya no aporta, pero que el estatus social o los recuerdos te impiden dejar atrás? Adriana nos recuerda que a veces lo más valiente es permitir el cierre.




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