Hay un momento, quizás te ha pasado que estás haciendo algo completamente ordinario y de repente la ves a ella. Estás doblando ropa a las once de la noche, o revisando que todos comieron bien, o aguantando el llanto para no asustar a tus hijos, y te cae encima: esto es lo que ella hacía. Esto es lo que yo no veía.
Ser mamá tiene esa capacidad extraña de reescribir el pasado. Lo que antes te parecía un defecto de tu madre de repente tiene otra explicación. Lo que antes era una herida empieza a tener contexto. No siempre se sana. No siempre se justifica. Pero se entiende de otra manera.
Este artículo es para las que están en ese proceso: entendiendo a su mamá mientras aprenden a ser una.
Lo que encontrarás en este artículo:
- Por qué ser mamá cambia la forma en que ves a tu propia madre
- Cómo procesar esa mezcla de comprensión, dolor y gratitud
- Qué hacer con las heridas que no se van aunque entiendas el origen
- Por qué la terapia online puede ser un espacio útil para trabajar todo esto
El momento en que todo cambia
Para algunas ocurre cuando su bebé llora inconsolable a las tres de la mañana y no saben qué hacer. Para otras, cuando su hijo adolescente les dice algo hiriente y tienen que decidir en segundos cómo responder sin hacerle daño. Para otras más, simplemente en ese silencio agotado al final del día, cuando por fin pueden sentarse y preguntarse: ¿estoy haciéndolo bien?
En alguno de esos momentos o en muchos aparece tu madre. No siempre como recuerdo bonito. A veces como pregunta incómoda: ¿ella también se sentía así?
Esa pregunta puede abrir una puerta enorme. Porque detrás no está solo tu madre: estás tú, tu historia, la forma en que aprendiste a amar y a ser amada, los patrones que repites sin querer y los que conscientemente intentas romper.
Lo que ahora puedes ver que antes no podías
Cuando eras hija, tu madre era el centro del mundo o el blanco de tu frustración, pero pocas veces la veías como una persona completa. Como alguien que también tenía miedo, que también dudaba, que también estaba aprendiendo a ser mamá sin manual.
Ser mamá te da acceso a esa perspectiva de una forma que ninguna otra experiencia da. De repente entiendes el cansancio que ella nunca nombraba. El nivel de organización mental que requiere tener todo funcionando. La cantidad de veces que tuvo que aguantarse para no derrumbarse frente a sus hijos.
También puedes entender las limitaciones de otra manera. Una madre que trabajaba demasiado puede verse hoy no solo como alguien que estuvo ausente, sino como alguien que no tenía opciones, o que no sabía que las ausencias le iban a costar tanto a sus hijos. Una madre que fue emocionalmente distante puede verse como alguien que nadie le enseñó a hacer las cosas diferente.
Esto no borra el dolor. Pero le da más dimensión.
Entender no es lo mismo que justificar
Esto es importante y conviene decirlo directo: comprender por qué tu mamá hizo lo que hizo no significa que estuvo bien. No tienes que minimizar lo que te dolió para poder tenerle compasión. Las dos cosas pueden coexistir.
Puedes entender que ella criaba desde su propio dolor y aun así reconocer que ese dolor te afectó. Puedes agradecerle lo que dio y también nombrar lo que faltó. Puedes quererla y también haber necesitado más de lo que ella pudo darte.
Esa tensión, querer a alguien y a la vez estar en proceso de sanar algo que ellos hicieron, es una de las más complejas que existen. Y una de las más frecuentes que los especialistas en salud mental acompañan.
Según comparten los especialistas de Selia, muchas mujeres llegan a terapia pensando que "ya deberían haber superado" cosas de la infancia. Y lo que descubren es que entender el origen no es suficiente para soltar el peso. Eso requiere un proceso que va más allá de la comprensión intelectual.
Las heridas que se heredan y las que se transforman
Hay cosas que se transmiten de madres a hijas sin que nadie las elija conscientemente. La forma de manejar el enojo. El nivel de exigencia hacia una misma. La dificultad para pedir ayuda. La tendencia a poner las necesidades de todos antes que las propias.
Al ser mamá, muchas mujeres se topan de frente con esos patrones. A veces porque los ven reproducirse en ellas mismas. A veces porque sus hijos les devuelven algo que les resulta incómodamente familiar.
La buena noticia es que heredar un patrón no significa condenarse a él. Reconocerlo ya es mucho. Y trabajarlo , con apoyo, con tiempo, con honestidad, es posible.
La maternidad puede ser, si se aborda con consciencia, una oportunidad para romper cadenas que vienen de muy atrás. No porque seas perfecta, sino porque puedes hacer algo diferente aunque sea en pequeñas cosas, aunque sea un poco más seguido.
Cómo esto afecta tu propia maternidad
Cuando no has procesado tu relación con tu madre, esas cosas no resueltas aparecen en tu forma de criar. No como una condena, sino como material sin trabajar.
Puedes volverte muy distinta a ella, por reacción, y descubrir que el extremo opuesto tampoco funciona. O puedes repetir cosas que juraste que nunca ibas a hacer y no entender por qué.
También puede ocurrir al revés: que esta comprensión nueva te acerque a ella de una forma que antes no era posible. Que abra conversaciones que nunca tuvieron. Que cambie la relación entre adultas de una manera que sorprende a las dos.
No hay un único camino. Pero sí hay algo que ayuda en todos los casos: tener un espacio donde puedas hablar de esto sin filtros, sin miedo a herir a nadie, con alguien que no tiene un rol en la historia.
Cuándo hablar con un psicólogo online
Si al leer esto sientes que hay algo que necesitas procesar, ya sea gratitud que no sabes cómo expresar, dolor que creías resuelto y no lo está, o patrones que quieres cambiar en tu propia maternidad, buscar apoyo profesional puede ser el paso que marca la diferencia.
La terapia online es especialmente útil para este tipo de trabajo porque no requiere que nada sea una "emergencia". Puedes llevar algo que te pesa sin que sea una crisis. Puedes explorar tu historia con tu madre, entender cómo te formó, y decidir qué quieres hacer con eso.
Hablar con un psicólogo online desde casa, en un horario que encaje con tu vida de mamá, elimina la barrera más frecuente: el tiempo. En Selia tienes acceso a más de 500 especialistas, con experiencia en historia familiar, vínculos emocionales y procesos de duelo relacional. Con más de 300,000 sesiones realizadas y 4.92/5 de valoración, nuestro equipo entiende que estas conversaciones requieren cuidado y tiempo.
Puedes ver los perfiles de psicólogos online y encontrar a alguien con quien sientas confianza. O si quieres saber más sobre cómo funciona el proceso, puedes explorar cómo empezar terapia en Selia.
Preguntas Frecuentes
¿Es normal sentir cosas contradictorias hacia mi mamá al mismo tiempo?
Completamente. Querer a alguien y estar en proceso de sanar algo que esa persona hizo son cosas que conviven con frecuencia. La ambivalencia emocional hacia las figuras de apego —como los padres— es uno de los temas más comunes en el trabajo terapéutico y no indica que algo esté mal contigo.
¿Qué pasa si mi mamá ya no está viva y no puedo tener esa conversación?
El proceso de entender a tu madre y sanar la relación no requiere que ella participe activamente. Mucho del trabajo ocurre dentro de ti: cómo internalizaste su presencia, qué te quedó de ella, qué necesitas soltar. La terapia puede acompañar ese proceso aunque la conversación directa ya no sea posible.
¿Vale la pena hablar con mi mamá sobre estas cosas o es mejor procesarlo en terapia primero?
Depende del tipo de relación que tengan y de qué tan preparadas estén las dos. A veces procesar primero en terapia ayuda a llegar a esa conversación con más claridad y menos carga emocional. Otras veces la conversación directa es posible y muy sanadora. No hay una respuesta universal; un especialista puede ayudarte a evaluar qué tiene más sentido en tu caso.
¿Esto es algo que se trabaja en terapia individual o en terapia familiar?
La mayoría de las veces se trabaja en terapia individual, porque el punto de partida es cómo tú estás procesando esa relación. Si en algún momento surge la posibilidad de incluir a tu madre en el proceso, eso puede explorarse. Pero no es un requisito ni un punto de inicio.
¿Puedo hacer este tipo de proceso en terapia online o necesito que sea presencial?
La terapia online es completamente válida para explorar historia familiar, vínculos con los padres y patrones relacionales. Muchas personas encuentran incluso más fácil hablar de temas íntimos desde la comodidad de su propio espacio.
Conclusión
Ser mamá no te convierte automáticamente en la hija que entendió todo. Pero sí te da un punto de vista que antes no tenías. Y con ese punto de vista vienen preguntas nuevas, emociones viejas que resurgen, y a veces una oportunidad de sanar algo que creías enterrado.
Si estás en ese proceso, entendiendo a tu mamá mientras aprendes a ser la tuya, no tienes que hacerlo sola. Hay especialistas que acompañan exactamente este tipo de trabajo, con cuidado y sin prisa.
Puedes empezar cuando quieras, desde donde estás, con el equipo de psicólogos de Selia.
Nota importante: Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza el consejo de un profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas que afectan tu vida diaria, te recomendamos consultar con un especialista.