El desprecio en la pareja: la bomba silenciosa que destruye matrimonios
Tabla de contenidos
- ¿Qué es el desprecio en una relación?
- ¿Por qué el desprecio es tan destructivo?
- ¿Cómo evitar que el desprecio destruya la relación?
- ¿Y si el desprecio no desaparece?
- El amor se nutre de respeto
*Con información de .
En el mundo de las relaciones de pareja, se suele pensar que la infidelidad, las discusiones constantes o los problemas económicos son las principales causas de divorcio. Sin embargo, según investigaciones de expertos en terapia de pareja como John Gottman, existe un factor aún más destructivo: el desprecio. Este comportamiento, menos evidente que un engaño pero igual de letal, erosiona lentamente los cimientos del amor hasta dejar solo resentimiento y distancia emocional.
En este artículo, exploraremos por qué el desprecio es considerado “el mayor predictor de divorcio”, cómo se manifiesta en el día a día y qué estrategias pueden ayudar a las parejas a reconstruir su conexión antes de que sea demasiado tarde.
¿Qué es el desprecio en una relación?
El desprecio va más allá de un simple enfado pasajero. Según la psicóloga María Luisa López, consiste en “tratar a tu pareja como si fuera menos que tú”, mediante gestos, palabras o actitudes que transmiten superioridad y falta de respeto 2. Paul Ekman, pionero en el estudio de las emociones, lo define como “una mezcla de aversión y menosprecio”, que se expresa a través de:
- Burlas e imitaciones (ej.: “¿Así hablas en tu trabajo? Qué pena”).
- Gestos no verbales (voltear los ojos, fruncir el labio, sonrisas sarcásticas).
- Frases degradantes como “¿De verdad te cuesta tanto?” o “Hasta eso te queda grande”.
A diferencia de la ira, que puede ser momentánea, el desprecio se acumula y genera una herida profunda en la autoestima de quien lo recibe.
¿Por qué el desprecio es tan destructivo?
Los estudios del Gottman Institute revelan que las parejas donde existe desprecio tienen un 94% de probabilidades de divorciarse, una cifra mucho más alta que en casos de infidelidad o conflictos económicos. Esto se debe a que:
- Rompe la conexión emocional: Cuando una persona se siente menospreciada, deja de sentirse segura en la relación. “Es como si tu pareja te dijera: ‘No vales nada’”, explica López.
- Genera resentimiento crónico: Quien es víctima de desprecio desarrolla una sensación de injusticia que, si no se aborda, se convierte en distancia emocional.
- Impide la resolución de conflictos: El desprecio bloquea la comunicación. En lugar de buscar soluciones, la pareja entra en un ciclo de ataque y defensa.
Señales de que el desprecio está presente
- Ironía y sarcasmo (ej.: “Claro, tú siempre tienes la razón”).
- Críticas constantes (ej.: “Nunca haces nada bien”).
- Falta de empatía (ignorar los sentimientos del otro o minimizarlos).
- Comportamientos pasivo-agresivos (ej.: llegar tarde adrede, “olvidar” fechas importantes).
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¿Cómo evitar que el desprecio destruya la relación?
Los Gottman proponen estrategias basadas en “reparar el banco emocional“, es decir, reconstruir la confianza y el afecto mediante pequeños gestos diarios:
1. Cultivar la gratitud
En lugar de enfocarse en los errores, Gottman recomienda reconocer las cualidades de la pareja. Por ejemplo:
- “Gracias por cocinar hoy, me encanta cómo preparas este plato”.
- “Admiro cómo manejaste esa situación difícil”.
2. Responder a los “llamados de conexión”
Cuando tu pareja comparte algo (una noticia, un meme, un recuerdo), no lo ignores. Un simple “Cuéntame más” o “Qué interesante” refuerza la sensación de ser importante para el otro.
3. Eliminar los “Cuatro Jinetes del Apocalipsis”
Gottman identifica cuatro comportamientos tóxicos que preceden al divorcio: crítica, actitud defensiva, desprecio y evasión. Para contrarrestarlos:
- Reemplaza la crítica por peticiones claras (ej.: “Me gustaría que llegáramos a tiempo” en lugar de “Siempre llegas tarde”).
- Practica la escucha activa (asentir, mantener contacto visual).
4. Terapia de pareja
Si el desprecio ya está instalado, buscar ayuda profesional es clave. La terapia ayuda a:
- Identificar patrones dañinos.
- Aprender a comunicarse sin ataques.
- Reconstruir la intimidad emocional.
¿Y si el desprecio no desaparece?
En casos donde una persona se niega a cambiar su actitud despectiva, la separación puede ser la opción más saludable. Como señala la psicóloga López: “Nadie merece vivir sintiéndose inferior en su propia relación”.




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