Cómo el ejercicio transformó mi autoestima más allá del físico
Tabla de contenidos
- La paradoja de la empresaria fitness
- El diagnóstico inesperado: distorsión corporal emocional
- Ejercicios para reconstruir la autoestima
- El entrenamiento más difícil: flexibilidad emocional
- De la obsesión física al equilibrio integral
- Lecciones para otras mujeres atrapadas en el espejo
Juanita Cataño, empresaria de 33 años y dueña de una marca de suplementos deportivos en Medellín, tenía un ritual obsesivo: 5:00 a.m. en el gimnasio, dieta milimétrica y selfies que mostraban abdominales marcados. Pero ninguna de estas conquistas físicas evitó que su último novio terminara la relación con un ambiguo “Eres increíble, pero…“. Esa frase se convirtió en el eco de sus tres relaciones fallidas, todas terminadas con excusas vagas.
La paradoja de la empresaria fitness
Mientras su marca de suplementos deportivos crecía, su autoestima se resquebrajaba:
- ✔️ Más seguidores admirando su transformación física
- ✔️ Reconocida como ejemplo de disciplina
- ✖️ 3 rupturas en 4 años con el mismo patrón: “No eres el problema, soy yo“
- ✖️ Crisis al cumplir 33 años: “Mi reloj biológico suena y yo sigo sola“
El diagnóstico inesperado: distorsión corporal emocional
En SELIA, la experta encargada le reveló una verdad incómoda: “Habías convertido tu cuerpo en armadura, creyendo que si era perfecto, te amarían. Pero el amor no se gana con abdominales“. Los ejercicios propuestos fueron reveladores:
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- El espejo honesto: Pararse desnuda frente al reflejo y enumerar 3 funciones corporales (no estéticas) que agradecer
- La carta al cuerpo: Escribir una disculpa por castigarlo con dietas extremas
- Datos vs. creencias: Listar evidencias concretas de su valía más allá del físico (logros empresariales, lealtad de amistades)
“La primera vez que hice el ejercicio del espejo, lloré al decir ‘Gracias piernas por llevarme a conocer a mi sobrino recién nacido’. Nunca las había valorado por eso“, confiesa Juanita.
El entrenamiento más difícil: flexibilidad emocional
Su rutina terapéutica incluyó:
- ✓ Reducir selfies corporales y subir fotos de sus logros como CEO
- ✓ Asistir a eventos sociales sin maquillaje deportivo
- ✓ Permitirse un postre semanal sin calcular calorías
“El día que publiqué una foto de mi primera exportación en lugar de mi progreso físico, recibí mensajes de mujeres pidiendo consejos empresariales. Eso me cambió“, recuerda.
De la obsesión física al equilibrio integral
A seis meses de terapia, los cambios son profundos:
- Su nuevo lema en redes: “Fuerza interior primero“
- Creó talleres sobre autoestima para clientas de su marca
- Salió con un profesor de yoga que valora sus “imperfecciones“
Pero el mayor logro vino durante una sesión de fotos para su línea de proteínas: “Cuando el fotógrafo me pidió ‘succióna el abdomen’, le dije no. Quiero que mis clientas vean un cuerpo real trabajando, no un ideal inalcanzable“.
Lecciones para otras mujeres atrapadas en el espejo
Juanita comparte su aprendizaje:
- Los músculos no blindan contra el dolor emocional
- El rechazo romántico rara vez es sobre el físico
- La maternidad (si se desea) puede tomar formas inesperadas
“Ahora entreno para ser fuerte, no para ser amada“, concluye mientras planifica adoptar como madre soltera si el amor no llega.
En SELIA recordamos que la verdadera autoestima se construye cuando dejamos de preguntar “¿Cómo me ven?” para cuestionar “¿Cómo me siento?“. Como descubrió Juanita: el cuerpo es nuestro hogar, no nuestro currículum. Y como todo hogar, merece ser amado por lo que alberga, no por cómo se ven sus paredes.
*La historia ficticia retrata los cientos de casos de pacientes de SELIA, en la búsqueda de formar conciencia con compasión en la sociedad.




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