La depresión de Andrés Iniesta: una batalla silenciosa tras los éxitos
Tabla de contenidos
- El inicio de la depresión: cuando el éxito no alcanza
- El golpe definitivo: la muerte de Dani Jarque
- La doble vida del ídolo: sonreír afuera, sufrir adentro
- La importancia del apoyo profesional y familiar
- Un mensaje de esperanza: romper el estigma
*Con información de .
Andrés Iniesta es sinónimo de éxito futbolístico: campeón del mundo con España, leyenda del FC Barcelona y ídolo en Japón. Sin embargo, detrás de los títulos y los aplausos, el futbolista enfrentó una lucha invisible que pocos conocían: una profunda depresión que marcó su vida en el momento más álgido de su carrera. Su historia, compartida en su libro La mente también juega, revela cómo el éxito y el sufrimiento pueden coexistir, y cómo el apoyo profesional y familiar fue clave para su recuperación.
El inicio de la depresión: cuando el éxito no alcanza
En 2009, Iniesta vivía su mejor momento deportivo: era una pieza clave en el Barça de Pep Guardiola y había alcanzado la cima del fútbol mundial. Sin embargo, en medio de tanta gloria, comenzó a experimentar un malestar inexplicable. En su relato, describe cómo, de repente, empezó a sentirse mal sin razón aparente. Los días pasaban y la sensación no mejoraba, sumiéndolo en un estado de confusión y angustia.
El futbolista se sometió a múltiples pruebas médicas, pero los resultados no mostraban anomalías físicas. Esta falta de respuestas claras intensificó su ansiedad, creando un círculo vicioso de preocupación y desesperanza. En sus propias palabras, llegó a sentirse vacío, como si algo dentro de él se hubiera apagado.
El golpe definitivo: la muerte de Dani Jarque
La repentina muerte de su amigo Dani Jarque, capitán del Espanyol, en agosto de 2009, agravó su estado emocional. Jarque, con quien compartía una estrecha amistad, falleció por un paro cardíaco durante la pretemporada. Este evento trágico sumió a Iniesta en una oscuridad aún más profunda. La pérdida de su compañero no solo fue un duro golpe personal, sino que también exacerbó sus síntomas depresivos, haciendo que su lucha interna se volviera más intensa.
La doble vida del ídolo: sonreír afuera, sufrir adentro
Uno de los aspectos más dolorosos de su experiencia fue la necesidad de ocultar su sufrimiento. Iniesta describió cómo llevaba una doble vida: en público, era el futbolista admirado y sonriente; en privado, se sentía abrumado por la tristeza. Evitaba situaciones sociales donde pudiera sentirse incómodo y, en ocasiones, terminaba los entrenamientos antes que sus compañeros para refugiarse en el vestuario y llorar a solas.
El fútbol, paradójicamente, se convirtió en un refugio. Aunque su depresión lo afectaba profundamente, los entrenamientos y los partidos le brindaban un propósito temporal, una razón para seguir adelante.
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Iniesta reconoce que buscar ayuda profesional fue fundamental en su recuperación. Los especialistas le proporcionaron herramientas para manejar su ansiedad y depresión, permitiéndole entender y procesar sus emociones. Sin embargo, destaca que el papel de su esposa, Anna Ortiz, fue igual de crucial.
La relación con Anna comenzó en 2007, cuando Iniesta se enamoró de ella a primera vista en un bar de Mataró. En su libro, el futbolista afirma que Anna lo resucitó desde el momento en que la conoció. Su amor y apoyo incondicional le devolvieron la ilusión en un momento en que todo parecía oscuro. Juntos formaron una familia numerosa, con cinco hijos que se convirtieron en su mayor motivación.
Un mensaje de esperanza: romper el estigma
La historia de Iniesta es un recordatorio poderoso de que la depresión no discrimina: puede afectar a cualquiera, independientemente de su éxito o estatus. Su decisión de hablar abiertamente sobre su experiencia busca normalizar las conversaciones sobre salud mental y animar a otros a buscar ayuda.
En SELIA, creemos que su testimonio refuerza la importancia de:
- Reconocer los síntomas de la depresión, incluso cuando todo parece ir bien.
- Buscar apoyo profesional sin miedo al estigma.
- Valorar el rol de las redes de apoyo, como la familia y los amigos cercanos.
La depresión no es una derrota, sino una batalla que se puede superar con las herramientas adecuadas. Como muestra la historia de Iniesta, incluso en los momentos más oscuros, hay esperanza.




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